Manuel Martín

Blog personal

Sin hacer ruido

En mis primeras prácticas de verano, aprendí que no debes ir a trabajar en piratas. Más si estás en una televisión y tu hazaña va a quedar inmortalizada en youtube hasta que a alguien se le ocurra borrar ese atentado contra el periodismo y la estética masculina. Las últimas han sido un máster en tomar café y almuerzos varios. Las convocatorias de los partidos políticos en Logroño se marcan de acuerdo con el sector hostelero para que periodistas y medios gráficos puedan acudir a lo largo de la mañana al menos tres veces a por su dosis de cafeína y tortilla. Este máster ha llegado a su fin. Nota: matrícula de honor. Los camareros me llaman por mi nombre y me sirven sin que pida. Ya sólo les falta seguirme en twitter.

Las despedidas son difíciles. Si hay alguna persona a la que se le dan bien, Cuarto Milenio debe hacerle una entrevista. No creo que ni siquiera Sabina sea capaz de hacerlo en el cara a cara. Él, que dice que su adiós no maquilla un hasta luego y que su nunca no esconde un ojalá. Joaquín Mentiroso Sabina. Sirva este post como cobardes palabras sobre mi marcha para Bea, Diana, Maite, Rosa y Rubén, por orden alfabético, mi familia de Europa Press durante casi un año. Sin hacer ruido. Así, poquito a poco y sin que se note. Esas son las mejores partidas. Cierras la puerta y te vas, mirando al frente. Atrás quedan horas aporreando teclados entre risas, anécdotas y enfados. Broncas también, sobre todo de mi abuela por dejarme crecer los cuatro pelos que me salen en la barba. Abuela, le gano a Miliki por uno, que sólo tenía tres.

En todos estos meses, además, hemos mandado algún teletipo que otro. Cabe destacar aquel en el que Letizia Ortiz cambió su puesto en la Casa Real por el de presidenta de Asturias. Mea Culpa. My fault. No había otra persona con la que equivocarse al titular que con la princesa. Una semana pasé mirando hacia atrás cuando iba por la calle pensando que, en cualquier momento, se abalanzarían sobre mí miembros del CNI para meterme en una furgoneta y llevarme a la silla eléctrica. A día de hoy sigo intranquilo.

Labordeta, en Albada, mandaba su adiós a los compañeros que se habían quedado. También a los que se habían marchado. No está la cosa para llevarle la contraria a un maestro, así que, desde estas líneas, lo único que se puede hacer es intentar emular al señor José Antonio. Ahí queda, siempre habrá tiempo para que el personaje a imitar sea Aznar y amenace con volver.

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Un comentario el “Sin hacer ruido

  1. Rubén
    31 mayo, 2013

    Touché. Gracias por tus palabras.
    Espero que como Labordeta, en la mochila, tú lleves un hueco para meter lo aprendido y sobretodo lo compartido en la agencia.
    No te deseo suerte porque como te he dicho eso solo se le desea a los mediocres, y por eso, tan solo espero que puedas seguir demostrando lo que vales.

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Esta entrada fue publicada en 31 mayo, 2013 por en Personal y etiquetada con , , , , , , , , , .
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